Kazuyo Sejima (1956- ) fundó el estudio SANAA en 1995 junto con su socio Ryue Nishizawa (1966- ). Cada uno tenía su estudio propio antes de asociarse, estudio que mantienen, lo que da a su relación profesional una identidad especial ya que tienen sus propias ideas que luego ponen en común en un diálogo constante. Han concedido entrevistas en las que se aprecia cómo comparten una misma visión de fondo. En la página de Arquitectura Viva en la recogen sus proyectos y diseños se pueden encontrar fotografías y explicaciones muy valiosas (las imágenes provienen de esta página). Recibieron el prestigioso Premio Pritzker en 2010. Como dice el jurado en su comunicado:
Resulta prácticamente imposible determinar quién es responsable de cada aspecto de un proyecto en particular.
En octubre de 2019 Kazuyo Sejima pronunció una conferencia en Málaga, un día antes de recibir el doctorado honoris causa por su universidad (las citas provienen de esta conferencia; también se puede consultar esta entrevista de corte personal que da idea de su personalidad). En esta disertación hace un repaso de su trayectoria profesional, de sus proyectos principales (realizados con su socio). Al hilo de todo esto nos podemos preguntar sobre cuáles son las ideas y los ideales que presiden y orientan sus diseños. ¿Qué experiencia de habitabilidad y del espacio vivido propician?
Muchos de sus edificios tienen carácter público: museos, centros de aprendizaje, campus universitarios… aunque también han diseñado casas y viviendas de pisos. Creo que la idea de conexión es una clave fundamental tal como manifiesta Kazuyo Sejima en la conferencia citada. Conexión entre interior y exterior, entre la persona y su entorno, entre el edificio y el paisaje. Para lograr esta conexión, un rasgo estilístico distintivo será el uso de materiales blancos y transparentes en los exteriores. Y algo más sutil, aunque bastante claro: sus edificios propician que los usuarios puedan tener una experiencia del espacio vivido dotada de una intensidad singular, y bastante libre en los recorridos que realicen.
Conexión interior/exterior
El Museo de Arte Contemporáneo de Kanawaza, Japón (1999-2004) destaca, en primer lugar, por ese círculo de vidrio transparente. Como dice la arquitecta (y los dos en la entrevista citada):
Siempre he intentado lo mismo, es decir, conectar el interior con el exterior.

Esta tesis es básica en su concepción, algo que enuncia al comienzo cuando se le/s pregunta sobre su obra. En este primer ejemplo, la unidad interior/exterior está realizada de una forma muy nítida. Ver con claridad el interior desde el exterior y viceversa permite considerar que hay una prolongación entre los dos ámbitos no separados por muros. Dentro del círculo están las cajas que en la imagen se pueden apreciar sobresaliendo de la cubierta circular. En ellas están las salas polivalentes que albergan las exposiciones y los patios que conectan los diferentes espacios. Algunas de las salas se unen visualmente por tabiques de vidrio. Las diferentes alturas y, por consiguiente, las diferentes entradas de luz natural, son otro de los recursos para delimitar y definir los espacios.
Un aspecto muy llamativo es que no hay fachada. La fachada es la cara visible de un edificio, allí donde está la puerta principal de entrada y salida. Es la imagen pública, el “rostro” del edificio, una imagen que muchas veces en los grandes edificios quiere comunicar una identidad unida a la grandeza, elegancia o poder. Las fachadas de muchas grandes iglesias, de palacios, de bancos clásicos con sus columnas, de museos y teatros, son ejemplos de ello. También las casas y edificios de viviendas cuidan esta imagen que marca el delante y el detrás, polaridades básicas del espacio vivido (reflexión aquí).
Esta polaridad se relativiza por la propia forma circular. Pero incluso en este caso, cabría diseñar una puerta principal como en las plazas de toros o en los antiguos anfiteatros romanos como el Coliseo de Roma. El diseño del museo de Kanawaza es “antijerárquico”, abierto a la ciudad en todas las direcciones, sin una puerta principal. No hay una invitación específica a entrar por ninguna puerta en especial, lo que propicia una mayor libertad de recorrido del usuario, como afirma en esta entrevista. De hecho, los vecinos de la zona pueden ingresar en el edificio sin entrar todavía en las salas del museo. La instalación, en su perímetro, se convierte en una extensión del parque, con lo que la distinción neta entre interior y exterior desaparece.
También, a su manera, el Museo Guggenheim de Nueva York tiene una forma circular, pero al ser opaca y en espiral, rompiendo con las líneas rectas de los edificios de su alrededor, impone su presencia. La puerta de entrada es clara. Pero ocurre una cosa llamativa. Como dijo Frank Lloyd Wright,
este tipo de estructura no tiene un interior independiente del exterior, ya que uno fluye con el otro y forma parte de él… Los elementos de esta nueva estructura se aprecian tanto al entrar como al salir. Esta integración genera una nobleza de calidad y la fuerza de la simplicidad… una verdad que nuestra cultura aún no ha visto mucho…

La “estructura no tiene un interior independiente del exterior”. Parece una frase escrita por los arquitectos japoneses. Sin embargo, es una concepción muy diferente. La forma del edificio que percibe el usuario se corresponde con la del exterior. Pero su carácter de muro lo aleja de la idea de los japoneses.
El Museo Louvre-Lens (en la ciudad de Lens, Francia) diseñado por el estudio japonés está ubicado en un solar ocupado por una antigua mina de carbón buscando, al parecer de forma exitosa, su propio “efecto Bilbao” en una zona económicamente degradada. Cinco edificios bajos que apenas se “tocan”, como barcos fondeados en un río, conforman una conjunto con rasgos de estilo ya vistos: conexión interior/exterior, conexión edificio/paisaje, conexión entre los usuarios que pueden encontrarse en unos interiores muy diáfanos.
Transparencia que posibilita relaciones
La conexión interior/exterior, fin buscado, es algo que se logra no solo por la forma circular sino por la transparencia de los materiales desarrollados, por la ausencia de muros, como ellos mismos afirman. En los ejemplos que vemos domina el cristal. También aparecerán cubiertas con orificios a través de los cuales se puede ver y por lo que entra mucha luz, como veremos más abajo.

Los arquitectos japoneses radicalizan propuestas anteriores utilizando materiales más ligeros que logran “esconderse”. Un ejemplo de estos antecedentes es el de Myron Goldsmith (SOM), que diseñó el edificio de oficinas del periódico The Republic situado en Columbus (Indiana, 1969-1971), localidad singular debido al elevado número de edificios diseñados por arquitectos de renombre (que puede verse en la película Columbus dirigida por Kogonada en 2017; reflexión aquí). Ya antes, Eero Saarinen diseñó la sucursal de Irwin Union Bank. En los dos casos, el cristal es dominante, así como la baja altura, alejándose de la estética tradicional de ambos tipos de instituciones. Quieren acercarse al cliente, no centrarse en la manifestación del poder de la entidad bancaria o del periódico.
Un ejemplo del estudio japonés estéticamente llamativo es Grace Farms, en New Canaan (Connecticut) de 2015. Su conexión con la pendiente de la ladera, el hecho de que la cubierta sea una especie de camino sobre ella que transmite una gran ligereza, son rasgos de su conexión con el paisaje. Es un edificio de usos múltiples (biblioteca, gimnasio, salón de actos…), diseñado para poder contemplar las vistas e ir despacio por él.
Para mí es importante conectar a las personas con su entorno.
Realizar este edificio fue carísimo, y llegar a la naturalidad de su integración con el paisaje seguro que conllevó un enorme trabajo sobre la ladera. En cualquier caso, el resultado es excepcional. Como dice Kazuyo Sejima en la conferencia citada hablando de sus diseños en general:
ahora quiero pensar en el edificio como un elemento que forma parte del escenario del paisaje.

En este aspecto destaca también el Rolex Learning Center en Lausana (Suiza) construido entre 2005 y 2010, un centro multiusos al servicio de la Universidad. En este edificio integrado en el paisaje circundante, todo parece ondulado y dominado por la horizontalidad. La horizontalidad también es una característica de la Ampliación de la Galería de Arte de Nueva Gales del Sur de Sidney (2022).
¿Qué experiencia del espacio vivido puede ofrecer este edificio? En la foto, el ciclista mira esta edificación que se “une” bastante al terreno dada su ondulación y horizontalidad. El larguísimo ventanal ofrece una vista de su interior y permite imaginar que las amplias vistas, tanto del interior como al exterior, son una característica de un usuario que puede andar subiendo y bajando ligeras pendientes, algo propio de ámbito natural, no del artificial, cuyos desniveles se salvan con escaleras o ascensores.
Todos estos edificios son una invitación a andar por ellos, a recorrer, con bastante libertad de opción, los espacios construidos. El espacio vivido se experimenta también como espacio recorrido, con su ritmo propio que imaginamos pausado dado su propio diseño y las actividades que en ellos se realizan.
Ausencia de fachadas, cuestiones de privacidad
La casa Moriyama está situada en un barrio residencial del centro de Tokyo (2002-2005). Son varios pequeños edificios que mantienen la altura media de las casas vecinas en este barrio de calles estrechas. La integración interior/exterior es aquí diferente ya que hay paredes opacas que dan a la calle. Esta integración se logra con grandes aberturas y cristales que “no se miran” entre sí salvo en espacios interiores de la misma vivienda, salvando así la privacidad. La conexión interior/exterior se realiza con estas “ventanas” y con los “pasillos” internos, con los espacios entre los diferentes volúmenes.

Esta casa resulta un ideal de vivienda para un tipo de persona particular que se aleja del estándar habitual de unidad de convivencia de varias personas e, incluso, de los que viven solas. No hay mucho espacio para armarios; si llueve, hay que coger el paraguas para ir al dormitorio que está en otro cubículo… Está claro que puede ser una experiencia estimulante del espacio vivido, pero también que impone unas condiciones de movimiento y privacidad muy especiales.
La famosa Casa Farnsworth diseñada por Mies van der Rohe (1946-1951) es una vivienda acristalada que la dueña consideró inhabitable: muy expuesta (a un terreno privado), muy caliente en verano y muy fría en invierno… Todo esto estuvo rodeado de un largo litigio que se centró en cuestiones económicas. Pero más allá de ello, estos casos muestran la problemática de la habitabilidad de las viviendas diseñadas según criterios muy extremos. La combinación entre intimidad hogareña y belleza plástica de la vivienda requiere de un equilibrio que a veces es puesto a prueba con esta clase de proyectos.
En el caso de la Casa Moriyama, no hay fachadas ni puertas principales claramente visibles (una idea similar, para varios edificios, la encontramos en los Apartamentos Seijo, 2005-2007). Sin estos elementos la casa parece estar algo cerrada sobre sí misma. No hay invitación a entrar ya que no hay presentación pública de la casa en su fachada. Este proyecto plantea fuertes interrogantes. La conexión entre interior/exterior que forma una unidad en los dos ejemplos anteriores, se vuelve aquí algo meramente interno.
Cajas de luz y verticalidad

El estudio SANAA también ha diseñado edificios donde los bloques y la verticalidad son características propias. El rasgo estilístico y conceptual más importante para ellos no es, por lo tanto, la horizontalidad, sino la transparencia relacional realizada con el vidrio y las cubiertas de metal con orificios. Así se logra la conexión interior/exterior tan buscada por ellos, la conexión del usuario con las dependencias interiores y el exterior, la conexión del edificio con su entorno, algo que es más claro cuando este es natural.
A veces, la escasez del suelo explica que haya que “construir hacia arriba”, como en el Nuevo Museo de Arte Contemporáneo Nueva York, un conjunto de cajas cuya revestimiento exterior y el hecho de estar desplazadas entre sí permite que entre mucha luz natural (algo que consigue de otro modo el Museo de Arte de Bregenz diseñado por Peter Zumthor quien también quería dejar “libertad” de movimientos a los usuarios en los edificios por él diseñados).
El Taichung Green Museumbrary (Taiwán, 2025; museo y biblioteca unidos), también está configurado por bloques o cajas que se juntan con una idea parecida al del Museo Louvre-Lens. También las cajas o bloques caracterizan el Centro de arte Towada (Aomori, Japón, 2005-2008).
Final
Los proyectos realizados son más que los citados. Solo he querido realizar una presentación de su idea principal: la conexión interior/exterior, la conexión con el entorno y el paisaje, el propiciar una experiencia del espacio vivido sosegada, no del todo dirigida en su orientación. Algunos de los espacios interiores de sus edificios son muy amplios y luminosos. En estos espacios parece fácil que se pueda cumplir un ideal querido por ellos. En palabras de Kazuyo Sejima:
que cada usuario pueda encontrar su espacio favorito.



