Casablanca es una película dirigida por el prolífico Michael Curtiz en 1942, y la que le hizo verdaderamente famoso. Tal vez sea una de las películas más conocidas y apreciadas de la historia. Tal es así que se conocen, incluso por un público amplio, muchos detalles de la historia de la producción y realización de la película, así como anécdotas de su rodaje, frases del guion, etc.

Exponente paradigmático del cine clásico de Hollywood es una película ambientada en el invierno de 1941, pocos meses antes de su rodaje en 1942, en la parte de Marruecos que era protectorado de Francia, lugar de paso y estancia de muchos refugiados europeos, como nos explica la voz en off inicial. La película está basada en la obra de teatro de Murray Burnett y Joan Alison, que nunca fue puesta en escena (Todos vienen al café de Rick), y está protagonizada por Humphrey Bogart, en el papel de Rick Blaine, e Ingrid Bergman, como Ilsa Lund. Les acompañan Paul Henreid como Victor Laszlo y Claude Reins en el papel de Louis Renault como secundarios relevantes.
Muchos de los actores y actrices que aparecen en las escenas del Café eran realmente refugiados. En la película sin doblar, la diversidad de acentos era clara, lo que permitió, además, que muchos espectadores estadounidenses de la época se identificasen con la situación que habían vivido hacía poco. La famosa y emotiva escena de duelo de canciones/himnos (canción popular alemana y La Marsellesa) emocionó a los que estaban presentes en el plató.
Otra referencia musical básica es la famosísima canción As Time Goes By, de Herman Hupfeld, de la que oímos varios fragmentos a lo largo de la película:
Tócala, Sam. Toca “A medida que el tiempo pasa”.
La canción tiene un papel argumental básico dado que, para los protagonistas, tiene una significación vital muy importante. La banda sonora es de Max Steiner y fue compuesta tomando el tema principal de esa canción como leitmotiv.
Una película redonda
En un breve escrito de 1975 sobre esta película, Umberto Eco afirma que Casablanca es un obra maestra aunque, a la vez, desde un punto de vista crítico, la película es mediocre: un folletín en el que apenas hay verosimilitud psicológica en la historia y toma de decisiones.
Personalmente, estoy de acuerdo con este juicio. Ciertamente, da la sensación de que la película no nació con la pretensión de ser una obra de arte. Sí de que fuese un éxito de taquilla, porque sus responsables sabían lo que hacían, sabían lo que funcionaba. Es una película con una clara vocación comercial en su planteamiento inicial. Y, a la vez,
Todo está donde tiene que estar (U. Eco).
Casablanca tiene un carácter artesanal muy fuerte. Todos los que intervienen saben lo que hacen: la música, el guión, la iluminación y fotografía, los decorados, los movimientos de cámara… Cuando vemos películas de Tarkovski, Malick, Bresson, Bergman o Fellini, entre otros, vemos obras en las que los directores imprimen un sello artístico muy personal a sus obras. Además, escriben o intervienen en la escritura de los guiones, con lo que a través de sus opciones estéticas y realización comunican ideas y visiones del ser humano dotadas de profundidad. Hay directores que son autores, como le gustó decir a la crítica francesa de Cahiers du cinéma.

Con Casablanca, el tono general es muy diferente. Los personajes son demasiado tópicos. Son tipos, más que posibles personas individuales reales. Reconocemos cómo son los personajes nada más verlos en escena: el duro con alma sensible (Rick), el pragmático y corrupto jefe de la policía francesa (Renault), el íntegro miembro de la resistencia (Laszlo), la delicada aunque fuerte mujer (Ilse)… Son tipos desde el punto de vista psicológico, no personas concretas, y lo que hacen y lo que les pasa también es típico: ayudar al débil, enamorarse y sufrir… dando lugar a los arquetipos de los que habla Eco: amor desgraciado, triunfo de la pureza; todo ello en una historia marcada por la espera en un lugar de paso…
Esta combinación de tópicos realizada con una sabiduría cinematográfica muy alta da lugar a una obra redonda, donde “todo está donde tiene que estar”. Es una película hecha durante la Segunda Guerra Mundial, y como otras de esa época, tiene una finalidad, además de comercial, de ser fuente de ánimo para una ciudadanía en un país en guerra. La película está hecha para los espectadores de su época. El ataque a Pearl Harbor había sido el 7 de diciembre de 1941.
Como todas las buenas películas, su valor se mantiene con el paso del tiempo. Hoy no se haría una película así por su argumento y por los estereotipos humanos presentes en Casablanca. Pero se sigue viendo con mucho agrado. La bella y eficaz factura, así como los arquetipos, perennes y universales, logran que la cinta trascienda el tiempo. Pero no es solo que su valía como película sea duradera. Podríamos hoy redescubrir una película que fue olvidada pero con una calidad artística que no fue tenida en cuenta. Casablanca supera el paso del tiempo no solo porque está bien hecha, sino porque ha gozado del favor del público durante décadas. La película es realmente famosa, también por algunas de sus frases.
Capturen a los sospechosos de siempre.
De todos los bares en todos los pueblos del mundo, ella entra en el mío.
Siempre nos quedará París.
Louis, creo que este es el principio de una gran amistad.
Una película sobre la guerra
Casablanca es una historia de amor, una película “romántica” con ciertos toques de comedia y de intriga. Pero también es una película de guerra. La guerra no solo es trasfondo de la historia de amor, sino tema propio de la película.

Casablanca está en Marruecos, que era en esa época un Protectorado francés perteneciente a la “Francia libre” del régimen de Vichy. “Libre” porque no estaba ocupada por las tropas alemanas, pero sujeta a los designios de la Alemania nazi según el armisticio firmado. Esta situación explica que haya policía francesa, no alemana, y que, a su vez, esta policía esté bajo el dominio alemán. En ese momento no hay batallas (las habrá algo después), pero sí dominación de un país sobre otro (dejando ahora de lado que Francia dominaba, a su vez, a Marruecos, siendo la policía francesa, no marroquí).
Esta situación relativamente pacífica explica que sea una zona a la que se desplacen personas provenientes de países en guerra. El desplazamiento forzoso de enormes grupos de personas pertenecientes a la sociedad civil es una de las calamidades de las guerras, como bien sabemos. Normalmente, además de la pérdida de la casa, trabajo y relaciones, el éxodo lleva aparejada la ruina económica. En la película, esto último está bastante matizado ya que los personajes que aparecen tienen dinero para gastar en bares y casinos, así como para pagar los necesarios visados. Pero también vemos que el dinero se va acabando, que es un bien escaso, lo que queda modulado por la esperanza de poder llegar a Estados Unidos, país en el que podrían volver a empezar y, algunos, continuar con sus modos de vida. Aunque se ve necesidad, en esta película no hay miseria.
De manera bastante amable se describe el dolor producido por el desarraigo, así como la dependencia excesiva que todos tienen de los demás, principalmente las mujeres: una se une a un soldado alemán causando el menosprecio de los demás, otra está dispuesta a acostarse con el policía corrupto para ganar un dinero… Esta situación de dominio y, por lo tanto, de excesiva dependencia, crea una situación donde la corrupción se ha convertido en algo estructural. Pero la dominación crea otra situación opuesta: la resistencia clandestina como forma de defensa. En la misma localidad de Casablanca hay grupos de resistencia en los que se apoya Laszlo, uno de sus líderes, marido de Ilse Lund (Ingrid Bergman).
Desplazamiento forzoso, necesidad acuciante, dependencia excesiva, sometimiento, corrupción, clandestinidad… Todo esto también es la guerra aunque estas situaciones no aparezcan solo en ella. En tiempos de guerra se intensifica la presencia de lo secreto, del subterfugio, de lo ilegal, así como la trampa, la traición… todas ellas armas que deshacen la cohesión social. Aunque seamos sociales por naturaleza, la convivencia es algo que hay que construir, organizar. Y es algo que, entre todos, podemos deshacer.
En este contexto de dominación y corrupción, también hay lugar para los comportamientos nobles. Rick, el protagonista, en el que se vinculan el amor y la nobleza moral, ha luchado en conflictos persiguiendo altos ideales, y dejó de hacerlo tras su fracaso amoroso del que nunca comprendió sus razones y que vivió como traición. Ello produjo la pérdida de atractivo del bien por el que luchar. ¿Para qué hacerlo? La descripción de todo ello en la película es simple, pero designa algo real. Un fracaso, una traición, una humillación, un escándalo pueden tener como consecuencia la pérdida del atractivo del bien, el eclipse de su valor y urgencia.

Ese fondo de ideales por los que merece la pena luchar vuelve a emerger tras recuperar el amor y, con él, la confianza en sí mismo y en el valor de la humanidad que nunca llegó a perder del todo, como se ve en la ayuda que presta a algunos desplazados a pesar de su pública posición de equidistancia entre los bandos enfrentados.
La idea de sacrificio atraviesa la película, como dice Eco en el artículo citado. Rick se nos presenta como un héroe generoso. Renuncia a la posibilidad de irse con su amada diciéndole que solo así ella tendrá futuro, salvando a la vez al dirigente de la resistencia… Se sacrifica por un bien mayor como hacen muchos otros personajes de la historia, no así el oportunista, corrupto y algo simpático, jefe de policía francés.
El mal no aparece de forma lacerante en esta película. Aunque haya temas duros, como hemos mencionado, la expresión de su dureza está muy mitigada. Es su dureza, no el carácter de mal del mal lo que aparece edulcorado. Entre otras cosas porque en esa época no parece que fuesen conscientes aún de los horrores del nazismo.
Final
Casablanca, una gran película sobre la guerra y el amor. Una obra redonda, de una sobresaliente factura artesanal que logra cautivar y entretener. Una obra sobre el tiempo, como dice la canción: el tiempo que pasa, los recuerdos de una historia de amor que quedan fijados en los amantes, la espera de tantos desplazados que ansían salir y que viven un tiempo paralizado mientras buscan el visado con impaciencia creciente.



