“Coherence” (2013), una exploración imaginativa sobre el ser humano

Coherence es una película de 2013 escrita y dirigida por James Ward Byrkit. La película, que fue rodada con un presupuesto escaso, cuenta con un original planteamiento argumental y con un plantel de buenos actores que a casi todos nos pueden sonar aunque de la mayoría no conozcamos sus nombres. Para comentar esta película tengo que contar el argumento que juega con las sorpresas, la curiosidad y el tenso suspense creado.

Un grupo de amigos se reúne para cenar en una casa de un barrio residencial. Hablan de cosas normales, de sus proyectos; se ponen al día de las novedades… Durante esa noche está pasando un cometa muy cerca de la Tierra. Em (encarnada por Emily Baldoni) cuenta que en 1923 un cometa pasó cerca de la Tierra, aunque más lejos de lo que lo hace el actual, y produjo en los habitantes de una zona de Finlandia efectos sorprendentes: desorientación, una mujer que no conocía a su marido… 

Muy pronto, empiezan a notar los efectos del actual cometa: un apagón, rotura de los teléfonos móviles. El efecto mayor del paso del cometa es la presencia, en casas iguales a la que conocemos, de grupos de personas duplicados, los mismos ocho amigos. Sabremos que hay un número indeterminado de copias que irán interactuando entre ellos. La trama es ingeniosa y permite crear una tensión dramática. Esta situación físicamente insólita justifica que a esta película se la encuadre en el género de la ciencia ficción. 

Suspensión de la incredulidad y preguntas

La explicación causal que se nos da para justificar el sorprendente efecto multiplicador se basa en algunos presupuestos de la física cuántica, recurso común en el cine para justificar lo físicamente incomprensible. Lo importante no es, ni mucho menos, la credibilidad científica de la explicación de los fenómenos, sino cómo responden a ellos los personajes.

Aceptamos que lo que se nos cuenta ocurre, o puede ocurrir, porque sabemos que estamos ante una obra de ficción, y seguimos con interés el desarrollo de la trama. En 1817, Samuel Taylor Coleridge usó la expresión “suspensión de la incredulidad” para nombrar un acto voluntario del espectador. Los espectadores admitimos como verdaderos los mecanismos de ilusión de realidad como, por ejemplo, las olas de cartón que se mueven en varias líneas paralelas sobre el escenario en una obra de teatro como representación del mar.

Al ver la película nos hacemos las preguntas que se hacen los personajes: ¿a quiénes estamos viendo, al original o a la copia? En realidad, no se podría discernir si alguien es el original o la copia ya que todos se autoperciben como los originales, los auténticos. Ellos mismos reflexionan sobre cómo responderán los demás siendo ellos mismos en realidad. Esas preguntas pueden acompañar el visionado. Y si volvemos sobre la película, si pensamos sobre ella, la historia contada se convierte en una exploración imaginativa del tipo: ¿qué pasaría si…?, ¿cómo responderíamos en estas circunstancias? Las circunstancias son imposibles, con lo que puede parecer que el juego imaginativo es inútil, pero creo que puede ser una exploración fecunda.

Un peculiar experimento sociológico

Una forma de afrontar la reflexión sobre esta original película es interpretarla como un peculiar experimento sociológico. Cuando dos de los amigos salen por primera vez de la casa para ver cuál es el alcance del apagón, vuelven diciendo que todo está a oscuras aunque hay una casa, algo lejana, con luz. Al final de la película, el personaje más protagonista, Em, ve una casa con luz en la que sus moradores, ellos mismos, tienen muy buen ambiente, están hablando después de la cena. Parece que no se hubieran enterado de nada. Es una hipótesis plausible pensar que es la misma casa, la encendida mencionada y esta última, aunque la película no lo afirma con claridad.

Si se acepta esta hipótesis, esta casa enigmática sería aquella con la que se podrían comparar las demás. En los experimentos sociológicos muchas veces se comparan dos grupos homogéneos, que aquí serían idénticos, y a uno de ellos se le somete a una variable. Se trata de observar la conducta de los miembros de ambos grupos fijándose en cómo influye esa variable en el comportamiento. En esta película, vemos al grupo sometido a una variable tremendamente peculiar: son conscientes de que hay copias de ellos mismos. 

Impacto cognitivo sobre la inteligibilidad del mundo

Esta situación es, lógicamente, muy chocante. No se espera que eso pase, que las realidades se dupliquen. En ningún momento se da a entender que todo esto sea una alucinación colectiva, sino algo físicamente real. Después se da una explicación “científica” que los protagonistas aceptan. Si es un fenómeno insólito pero se reconoce como posible porque las leyes de la física así parecen afirmarlo, se produce en ellos una ampliación de la visión del mundo que es difícil de aceptar. Un mundo o realidad que permite la repetición de lo único, un mundo en el que las leyes de la física parecen algo arbitrarias ya que se producen fenómenos aberrantes, que se desvían de lo normal, es un mundo cuya inteligibilidad está puesta en crisis

No voy a decir que lo imaginado en esta película sea posible, ni mucho menos, pero esta ficción sí recuerda algunos choques culturales que se han dado. Cuando se supo que la Tierra ya no era el centro del Universo, sino que gira alrededor del Sol y que, además, el Sol tampoco está en el dentro del cosmos, uno de los pilares de la cosmovisión compartida se tambalea. Otro fue el aldabonazo que supuso la tesis de la evolución biológica, a la que se sumará la evolución cosmológica. En ambos casos, el antropocentrismo realmente existente, se resquebraja, y puso en crisis la compresión de la teleología de los dinamismos naturales. 

Creo que lo interesante aquí es la experiencia existencial de la pérdida de fundamento que la crisis de inteligibilidad puede provocar, algo que ya pudo ocurrir en los ejemplos antes mencionados. Forma parte del sentido de la vida la experiencia y la creencia en que la naturaleza y el universo tienen un orden, aun aceptando que es mucho más complejo de lo que a veces pudiera parecer. Ese orden es un sostén, un suelo estable en el que descansa nuestro estar en el mundo reforzando la sensación de que vivimos en un mundo habitable. Un mundo en el que las leyes físicas permitieran la arbitrariedad de los procesos y fenómenos naturales sería un mundo impredecible en el que no podríamos confiar.

Una variante de esto es la presencia de lo absurdo en el mundo social creado por nosotros. También las leyes humanas, las costumbres, otorgan un fundamento existencial a nuestras vidas. Se supone que los comportamientos políticos son relativamente previsibles. Las leyes humanas no son necesarias como las físicas, pero sí son relativamente estables en su intención principal. Si cambian mucho, la sensación de inestabilidad será intensa, y nuestro estar en el mundo, la habitabilidad del mundo mencionada, se debilitará. Esto lo vio muy bien Kafka en El proceso, novela de la Orson Welles hizo una excelente versión (1962; reflexión aquí).

La puesta en duda de la unicidad personal

En esta película se juega con la negación de la originalidad del quién de cada uno. Ahora ya no se trata del hecho de que la especie humana no esté en el centro del universo. Ahora es cada uno quien deja de ser único. Cuando se habló de la clonación, ese fantasma ya asomó en el horizonte.

Los protagonistas a los que acompañamos se creen, y nosotros también con ellos, como los originales. Forma parte de nuestra condición el tener una convicción arraigada de la unicidad personal. “Solo yo soy yo” expresa una convicción común. Según esto, en esta película los protagonistas piensan que son los demás los que son las copias. Copias exactas hasta ese momento: mismo ADN y misma biografía. Pero, claro, es fácil pensar que los demás, también se creerán los originales y que los demás son las copias

Que la identidad no sea única también hace tambalear la forma de estar en el mundo. Si la identidad del quién de cada uno no es única, si hay varios que son copias indiscernibles, ¿sigue siendo válido que “solo yo soy yo”? En primer lugar, justo a partir de ese momento, las biografías recorrerán trayectorias diferentes. La “identidad narrativa” de cada persona empezará a distinguirse. Aunque esa clonación imprevista perseguirá la conciencia de cada uno de maneras difíciles de imaginar. Por otro lado, este experimento imaginario nos permite recordar que la experiencia viva que cada uno tiene sí mismo, el sentirse a sí mismo sintiendo, pensando, teniendo miedo, perplejidad… es intransferible. La autoconciencia forma parte de nuestra forma humana de ser. Sobre eso no se puede hacer copias. La conciencia de unicidad, aun resquebrajada en esta imposible situación, no puede desaparecer, porque solo cada uno siente lo que siente, se siente y vive a sí mismo.

Salvo los de la casa encendida nombrada, todos las copias parecen darse cuenta de lo que pasa. Se da a entender que reaccionan de forma parecida. No en vano, son iguales en todo, como hemos dicho, lo que explicaría esa forma de proceder tan parecida. Bastante lío argumental hay para complicarlo más. Pero en la vida real, ante situaciones idénticas podemos pensar que podemos reaccionar cada uno de nosotros de formas diferentes. Es fácil imaginar que en una situación X cualquiera puede reaccionar de forma espontánea; pero también es admisible que ese cualquiera hubiese decidido “pensar antes de actuar” y los acontecimientos hubiesen seguido derroteros muy diferentes. En la película no hay tiempo para explorar esa diversidad de trayectorias posibles pero hubiese sido más realista desde el punto de vista antropológico el hacerlo.

La importancia de algunas decisiones

De hecho, esta diversidad de trayectorias es algo que la película sí tiene en cuenta ya que hay un grupo que no parece haberse dado cuenta de lo que pasaba. Cuando Em, la protagonista, los ve juntos llevándose bien, ve que su doble vive la vida que a ella le gustaría vivir. La relación con su pareja pasa por una pequeña crisis, más cuando aparece la expareja de él en la cena. En la historia del grupo inicial, varias relaciones entran en crisis, se conocen cosas que no se conocían… ¿Por qué a ella, la doble, parece que le va bien y a la protagonista, la “original”, no?

Hay decisiones, gestos, palabras, que desencadenan itinerarios diferentes en las relaciones. Otra película “pequeña” ya comentada en esta página explora esto. Ahora sí, antes no (Hang Sang-soo, 2015; reflexión aquí) cuenta una historia dos veces, la relación de dos personas que acaban de conocerse. Pero la relación no será la misma ya que los pequeños gestos, reacciones o palabras, hacen que los protagonistas tomen decisiones diferentes. Otra película, más famosa, Atrapado en el tiempo (H. Ramis, 1993; reflexión aquí) narra el día repetido (“el día de la marmota”) que vive un locutor de televisión. En esta exploración imaginativa, el protagonista vive la posibilidad de la reversibilidad del tiempo, de corregir sus decisiones, lo cual hace que la película sea divertida, pero nos lleva a pensar que la vida perdería espesor en estas circunstancias ya que las decisiones, en realidad, no tendrían valor.

 

Coherence, una película entretenida con un planteamiento argumental que le permite explorar imaginativamente cuestiones fundamentales de la vida humana.

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