“El hombre que mató a Liberty Valance” (1962). Violencia, fuerza, ley.

El hombre que mató a Liberty Valance (“The man who shot Liberty Valance”) es una película dirigida por John Ford en 1962. Fue su última película en este género, rodada en blanco y negro, sin apenas escenas de exteriores, y considerada como una de sus mejores obras, así como del género western que termina con esta película su período clásico. Cuenta como protagonistas a John Wayne (Tom Doniphon), James Stewart (el abogado Ramson Stoddart), Lee Marvin (como Liberty Valance) y Vera Miles (Hallie). Toda la película es un flashback contado por el viejo senador Ransom Stoddart que vuelve con su mujer, Hallie, a la pequeña población de Shinbone, tras décadas ausentes, para asistir al entierro de Tom Doniphon. Narra su historia en Shinbone a unos periodistas que se interesan por la razón de su venida a esa pequeña localidad. La película tiene un carácter de desvelamiento de algo no sabido, una confesión de algo pasado y que determinó la vida de sus protagonistas. No es un relato hecho por el protagonista a nosotros, los espectadores, utilizando la voz en off como en otras películas.

Aunque se olvide algo este carácter de recuerdo, no olvidamos que los protagonistas, salvo el del título, llegan a mayores. Y eso hace que sepamos desde el principio el final de la historia, aunque no sepamos con claridad quién mató a Liberty Valance, ignorancia que sirve para mantener la expectación propia de las películas “de misterio” (este comentario contiene spoilers).

La ley y la violencia, el derecho y la fuerza

Un tema principal en esta obra, y muy estudiado, es el papel de la ley en la organización social. La película narra el proceso paulatino de la institución del estado de derecho propio de una democracia en esa zona del país donde poco a poco se va introduciendo la preeminencia del derecho sobre la fuerza, de la ley jurídica sobre la “ley del más fuerte”. En esta etapa de colonización de la tierra conquistada, la pugna se da entre ganaderos y hombres de ciudad. Shinbone, la localidad donde se desarrolla la mayor parte de la historia, es un pueblo pequeño al que acaba de llegar la línea de ferrocarril. Están en ese punto donde el desarrollo económico se dará con fuerza, lo que les coloca en una situación mejor para hacer valer su influencia. Pero todavía eso no es un hecho consumado.

Edmond O’Brien (como el periodista Dutton Peabody), Lee Marvin y James Stewart en El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962). Liberty amenaza a los ciudadanos reunidos para que no elijan representantes.

El predominio de la violencia está protagonizado por Liberty Valance y su banda. Asalta diligencias y, a la vez, es contratado como mercenario por los ganaderos, que ven sus privilegios de poder en entredicho, para amedrentar a la ciudadanía que puede elegir sus propios representantes como candidatos para Washington. Por el otro lado, está el abogado Ramson Stoddart, que al llegar desde el este sufre el asalto de Liberty. A pesar de ello, defiende la necesidad de regirse por la ley, no por la fuerza violenta. Hay algo de debilidad y de fragilidad en su forma de ser que queda muy bien contrastada con la presencia imponente de Tom Doniphon (John Wayne). Pero, a la vez, manifiesta una gran fortaleza de carácter al defender sus ideas incluso poniendo en peligro su vida. Esa nobleza que define su comportamiento es compartida por sus vecinos, por Tom Doniphon, por Hallie y muchos otros, entre los que destaca el periodista borrachín Dutton Peabody.

La nobleza moral de unos se contrapone claramente a la violencia como instrumento de poder. Este contraste define este género cinematográfico en muchas de sus películas en su fase clásica. Son, como solemos decir, películas de “buenos y malos”. Pero el esquematismo del planteamiento no va a dar lugar a un planteamiento simplista en esta película.

En la reflexión sobre Horizontes de grandeza (Wyler, 1958, en la que el protagonista también viene del este) hablaba también de la fuerte presencia de la nobleza moral, basada en la nobleza de la causa que se quiere defender. Aquí la nobleza de la causa reside en el imperio de la ley cuya fuerza para crear concordia y sociabilidad es superior a la fuerza de la violencia que divide la sociedad al silenciar a los discrepantes. En el comentario a la novela El señor de las moscas (W. Golding, 1954) reflexionaba sobre la importancia de la ley en la constitución política de la sociedad humana. Lo dicho en esa entrada es aplicable aquí:

Las leyes son fundamento de la sociedad, del mundo humano. Sin ellas, no habría sociedad humana.  «Son lo único que tenemos» es una frase fuerte. La ley es fruto de la deliberación racional conjunta de quienes conviven. Nos dotamos de leyes. Habrá que pensar si estas leyes tienen un fundamento, una referencia en la que basarse. Piggy nombra la justicia en sentido moral, no legal. Pero más allá  de este importante tema, Ralph expresa una convicción muy presente en la tradición occidental. La ley es, o debe ser, expresión de la justicia y expresión de nuestra voluntad de vivir juntos buscando fines comunes.

La paradoja

Queda claro el ideal: la “ley del más fuerte» tiene que ser sustituida por la ley promulgada por los representantes de los ciudadanos. Pero la desaparición de la ley del más fuerte no conlleva la desaparición de la fuerza. Parece un hecho: la constitución de la comunidad política ha tenido como origen el uso de la fuerza con la que han ido conquistando esa tierra, una fuerza violenta contra los moradores legítimos de esas tierras. La fuerza de los conquistadores particulares, que tenía el amparo y sostén del ejército. El protagonismo era social, pero el Estado iba poniendo las reglas del juego y amparaba la conquista.

En la película se nos dice que ese “territorio” está en trance de convertirse de manera plena en parte del país, de llegar a ser plenamente una comunidad política, lo que se logrará con la constitución del estado de derecho. Pero este territorio ya tenía su representante en Washington, aunque no era el representante real de todos ya que los procesos de elección habían sido fraudulentos. Eran unas elecciones hechas “por el más fuerte”. Parece, por lo tanto, que estamos ante un “estado fallido” como se dice hoy de algunos países. El Estado está poco presente ya que no puede hacer cumplir la ley en ese territorio. En esta película, la fuerza del sheriff es exigua. Pero el ideal está claro: que nadie esté por encima de la ley, solo varones y blancos en estos tiempos, y que estos tengan representantes en las asambleas legislativas. Así, propiamente, se convertirán en ciudadanos, en miembros de la ciudad, entendida en sentido político, como comunidad política, como polis.

La paradoja aparece cuando se constata que para que la ley esté vigente, para hacerla cumplir, hace falta el recurso de la fuerza. Lo que se pretende, por lo tanto, es la sustitución de la “ley del más fuerte” por la ley legal, no la mera sustitución de la fuerza por la ley, ya que la fuerza es necesaria para el mantenimiento del ordenamiento legal. En el momento de transición que narra esta película, el abogado quiere que la ley sea el criterio de ordenamiento político, que la violencia no sea un elemento de la política. La política debe tener como base la discusión pública basada en argumentos. Pero el abogado necesita a Tom Doniphon, necesita de su pistola. Él mismo se esforzará en aprender a usarla.

La paradoja se intensifica. La fuerza es necesaria en un mundo donde hay personas que utilizan la violencia como arma. El abogado Ramson Stoddart usa la violencia con valentía para defender su causa, enfrentándose con el malhechor en una forma de violencia “legal”: el duelo. Vamos a saber que él no mató a Liberty Valance, aunque parecía que había ganado la contienda. La paradoja y la incoherencia se darán desde el momento en que Ramson Stoddart cimentará su carrera política teniendo una falsedad no querida ni buscada como base. Él será durante muchos años para sus conciudadanos “el hombre que mató a Liberty Valance”. Él quería detenerlo, juzgarlo, pero esto es algo se ve como algo imposible en esa situación. No buscó el duelo. Ramson Stoddart afrontó la lucha a pesar de su desventaja en el uso de las armas. Pero en esa sociedad parecía más valioso para un político haber matado que haber detenido, como si esta violencia contra el malhechor fuese un modo legítimo del uso de “la ley del Oeste”, un indicio de mayor compromiso o fortaleza que la mera aplicación de la ley.

Periodismo y educación, dos pilares de la sociedad política naciente

“La educación es la base de la ley y el orden”. Ramson Stoddart (James Stewart) enseña a leer a algunos habitantes de Shinbone. El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962).

Educación y prensa aparecen en la película como dos pilares de la construcción política de las sociedades, dos pilares del estado de derecho.

Ramson Stoddart enseña a leer a algunos habitantes de la localidad. Aprovecha esta actividad para realizar una educación ciudadana, política. Los textos que leen son la prensa o algunos fragmentos de la Constitución. El ideal ilustrado de una educación básica que capacite a las personas para poder desarrollar su vida con la independencia debida está basada también en el ideal de igualdad: que todas, todos, ricos, pobres, blancos y negros, reciban una instrucción básica. Una sociedad de ciudadanos formados es una sociedad más justa y más desarrollada al no ser tan fácilmente manipulada. Es un ideal político, ya que tiene como una de sus finalidades el capacitar y formar ciudadanos para que así puedan participar en la gestión de lo público a través, en primera instancia, de un voto crítico.

Edmond O’Brien (como el periodista Dutton Peabody) y James Stewart (el abogado Ramson Stoddar), en El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962).

¡Buenas gentes de Shinbone! Yo,yo soy vuestra conciencia, soy la vocecita que resuena en la noche, soy vuestro perro guardián que aúlla frente a los lobos, yo, ¡soy vuestro confesor! Yo… yo soy… ¿qué más soy? (pregunta a Tom Doniphon, que le responde: “¿El borracho del pueblo?”).

La película es el relato de Ramson Stoddart a los periodistas herederos de Dutton Peabody. El periodismo y la libertad de prensa juegan un papel político de gran magnitud. Informan de hechos y dan una visión crítica de las acciones y decisiones de los políticos gobernantes. Juega un papel mediador de educación política, de configuración de la opinión pública.

Son muchas las aristas y dimensiones que tiene la prensa en la vida política. En esta película se condensa mucho su papel social, que va del chismorreo a la educación crítica de la ciudadanía. Si la prensa es independiente de los poderes fácticos, tanto económicos como gubernamentales y de partidos políticos, puede jugar un papel ciudadano necesario y enriquecedor.

Conclusión

Lee Marvin, James Stewart y John Wayne, El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962).

Hay un acuerdo bastante mayoritario por parte de la crítica en considerar al personaje de Tom Doniphon (encarnado por John Wayne) como el verdadero protagonista de la película. Él encarna los viejos valores del Oeste en su versión positiva. Es el puente entre lo viejo y lo nuevo. Está enamorado de Hallie, y al ver que no le corresponde quemará la casa que está construyendo para vivir con ella. Tom Doniphon ayuda a Random Stewart a pesar de sus diferencias de carácter y convicciones, ya que ve el valor del proyecto político. Por deseo de que el territorio tenga buenos gobernantes dejará que el abogado se quede con la fama del mérito de haber matado a Liberty Valance, y por amor a Hallie dejará que se vaya con él porque quiere que sea feliz. Pero el heroísmo, la fortaleza y los ideales de Random Stewart son reales. Y eso lo hace también protagonista real de la historia junto a Tom Doniphon.

La fragilidad de la política, más allá de lo ya mencionado en párrafos anteriores, se muestra en que esa falsedad que da título a la película no sea desvelada por el gobernador. Fue algo no buscado, aunque sí mantenido. ¿Es poco honesto por no desvelar que no fue él sino hasta décadas más tarde? Los periodistas no quieren publicar esa noticia cuando se enteran ya que prefieren la leyenda a los hechos. Tal vez hable de que haga falta esa leyenda en el Oeste de esos años, y más si está rodeada de violencia, para hacer creíble al candidato, lo cual también da que pensar.

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